El peque tenía ganas de salir y se adelantó unos días a la fecha que teniamos como meta.
El lunes me levanté temprano para hacer faena y me llevé un sorpresón al ver que había perdido el tapón mucoso. La matrona en las clases nos dijo que no era un símbolo de alarma, que desde que se pierde hasta cuando nace el peque pueden pasar semanas. Así que avisé a padreeenpracticas y seguí haciendo tareas. El lunes pasó tranquilo incluso nos fuimos a dormir pronto. A eso de las 2:30 de la madrugada me despertó un dolor bastante agudo. El dolor era repetido, mas o menos cada 10 minutos. Aguanté hasta las 4 de la mañana en la cama, avisé a padreenpracticas que tenía contracciones y me iba al sofá. Parece mentira, pero los dos estabamos tranquilos. A eso de las 6 de la mañana apareció padreenpracticas en el comedor, comenzó a prepararse como si tuviera que ir a trabajar, pero ya vió que no sería posible.
Pasé la mañana aguantando contracciones cada 7 minutos, me dieron de riñones por lo que los masajes que me iba dando padreenpracticas me fueron de perlas.
A las 14:00 preparamos la comida y comí algo para cojer fuerzas para lo que venía. Las contracciones iban en aumento, tanto que ya iban por los 4 minutos. Me di una super ducha muy rápida, preparamos la bolsa y fuimos a por un taxi que nos llevara a la clínica. Llegamos a eso de las 16:00 a urgencias. Se me hizo eterno que nos atendieran. Por fin me llevaron a un box para explorarme. Primero me pusieron las correas y me tuvieron como media hora estirada en la camilla, sin posibilidad de masaje. Al tener contracciones en los riñones estas no salían en la máquina por lo que la enfermera de turno puso en duda que estuviera de parto. Antes de hacerme el primer tacto nos preguntó si viviamos lejos, como si nos quisiera mandar a casa...seguro que pensó que como era primeriza....en fin. Al final me hizo el tacto (no tan horrible como había pensado) y comentó: "uy, pues si que estás de parto" yo ya estaba de 4-5cm. No me esperaba estar de tanto. Las cosas entonces se aceleraron.
Vino un chico con una silla de ruedas, mientras, me preguntaban si querría epidural, cosa que ni dudé y padreenpractica firmaba papeles y recogía mis cosas. Salimos a un pasillo camino al paritorio, no me lo podía creer, ya iba al paritorio. A todo esto yo llevaba una sexibata verde semitransparente mientras me llevaban por pasillos con gente. En ese momento me resultó gracioso el echo que me diera igual esa semidesnudez.
Por fin llegué al paritorio. Padreenpracticas se quedó fuera, vistiendose y preparandose para entrar conmigo. Llegó la matrona que me atendería al parto, me hizo un tacto y me dijo que ya estaba de 7cm. Esto cada vez iba más rápido. Mientras esperaba se me rompió la bolsa y comencé a notar como salía líquido. Por fin llegó el anestesista, me preparó para la epidural. En mi caso no me pareció doloroso, tuve sensación de un minipinchazo previo y cuando me la pusieron noté como presión en los riñones. Tardó muy poco en hacer efecto, a esto entró padreenpracticas y le comenté que la bendita droga era genial mientras me sentía aun mejor por verle. Llegó también super ginecologo, que me felicitó por que en breve sería mamá. Tras otro tacto, ya de 9cm me pidieron que practicara los pujos. Apreté todo lo que pude, me felicitaron y me dejaron seguir con la evolución del parto. Mientras esperaba era muy gracioso ir escuchando los lloros de los bebés que iban naciendo en las salas vecinas.
Por fin noté las famosas ganas de empujar, notaba la cabeza del peque bajando. Cuando por fin llegaron de nuevo la matrona y supergine les avisé de las ganas de empujar y por fin comenzó el expulsivo. Tras 3 pujos y un "no empujes tanto" de la matrona futurible nació a las 20:02h. Me lo pusieron encima y se me olvidó todo, estaba calentito y resvaladizo. Buscaba el pecho como loco y cuando lo enganchó no quiso soltarlo.
Mientras, superginecologo iba sacando la placenta, que por cierto costó bastante y se puso a coser los 2 desgarros que se me hicieron. El hombre cosió bastante, por lo que le pregunté si me estaba haciendo una obra de patchwork. Se ve que tenía una vena rebelde que no dejaba de sangrar. Por fin, acabó y nos subieron a la habitación. Allí pudimos disfrutar del pequeño futurible, que ahora ya es una realidad.